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El Viejo Topo 220 El Viejo Topo

El bufón y el cardenal. L.Bassi, S.Sierra y la crisis de las caricaturas de Mahoma

por Francis Gil
El Viejo Topo nº 220, Mayo 2006

Número de páginas: 3
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Pasemos ahora, para terminar, al análisis del "caso" desde la perspectiva planteada por Zizek. Sí el respeto de los ateos a los sentimientos religiosos es, por definición, un acto condescendiente con su ignorancia, la actitud del ateísmo práctico, así enfocada, resultaría de un paternalismo intolerable que sólo se dispensa a los niños y a los "locos".
Por el contrario, si observamos la reacción del cardenal Cañizares (la obra ha sido representada en otras ciudades del estado español sin problemas, a excepción de Madrid) ante el monólogo de Bassi su actitud no es ni con mucho condescendiente sino, por el contrario, de total beligerancia, de reconocimiento, pues, de su discurso. Es decir, además de la instrumentalización política del evento, ¿existe algún otro factor en La Revelación que la convierta en un problema teológico merecedor de la atención de un cardenal? Sí: el posible reconocimiento en el discurso de Bassi, por parte del público confesional, de una manipulación del "cristianismo" (el código ético que moviliza a la mayoría de católicos) a cargo de la jerarquía eclesiástica. Su discurso es de reforma moral, es de transformación de la doctrina, no de negación de su validez. No hay conflicto posible entre ateos y confesionales en el momento en que no se admite la posibilidad de realidad de la ilusión religiosa por parte de los primeros. La teocracia no puede permitir que se la cuestione en sus propios términos. Puede admitir el ateismo pero no la "herejía", que es lo que realmente condenan y combaten los censores. La explicación más coherente de cómo ha funcionado la censura en la crisis de las viñetas , en Pulheim o en Toledo, hay que buscarla no en la fe sino en la política.
Para que se dé la posibilidad de existencia de cualquier discurso religioso es imprescindible una administración dócil que permita realizar su campaña de proselitismo y propaganda de su fe con fondos públicos y en completa sintonía con sus "seglares". Todo aprendiz de politólogo sabe que en la actual coyuntura, no se puede obviar el peso que tiene la ideología religiosa como factor de movilización (manifestación por la familia, etc.) social. En el "caso Bassi", resulta obvio cómo funciona el chantaje religioso. Pero lo que hay tras el decorado religioso es mucho más complejo de lo que admiten las explicaciones de manual. En todos los movimientos de desestabilización política a través del recurso a la movilización religiosa se puede entrever un mismo móvil: forzar una negociación ventajosa -tras una demostración de fuerza- sobre los propios privilegios. Esta estrategia política de las estructuras religiosas pretende imponer sus verdaderas exigencias, de carácter político, a través del control simbólico de cualquier manifestación: En la crisis de las viñetas lo que realmente se pretendía era el reconocimiento de la legitimidad -como interlocutores validos de los Estados árabes- de los clérigos musulmanes por parte de la clase dominante occidental. En la polémica sobre " 245 metros cúbicos ", la pretensión del Consejo Central de los Judíos en Alemania es evidenciar la total sumisión del estado a la comunidad judía en lo respectivo a la memoria histórica del nazismo, más cuando el SPD está en plena campaña electoral en tres de los estados federales y el alcalde de Pulheim es del FDP (socio electoral de la CDU). ¿Y en el "caso Bassi"?
Posiblemente los verdaderos motivos del arzobispo giran en torno a algo muy terrenal: consolidar su oposición interna a Blázquez a través de un desmarque constante del discurso oficial de la Conferencia Episcopal española. Establecer una alianza estratégica con los medios de comunicación (Méndez Pozo-Cisneros) en su batalla contra la administración Zapatero, lo que incluye: orquestar la campaña contra la integración de destacados miembros de CCOO y ex-IU en el gobierno regional (que si bien comenzó con Bono, Barreda está consolidando y podría ser un experimento a extrapolar a nivel estatal por Zapatero en la siguiente legislatura) potenciando al ala-derecha del PSOE (los seguidores de Bono-Ibarra) en la región -ya que el PP regional se encuentra sin liderazgo interno y nulas posibilidades de llegar al Palacio de Fuensalida- que genere conflicto interno y confrontación externa con los sindicatos mayoritarios (en especial con CCOO, actual cantera del gobierno regional) y que le permita a la iglesia "disparar", desde diferentes ámbitos, sobre las Consejerías insignia de la vocación izquierdista de la administración Barreda: Educación y Cultura, en fusión y partición permanentes.
Pero esta es una hipótesis excesiva, "conspirativa". Al fin y al cabo, se trata de una simple obra de teatro representada por un bufón que ha herido la hipersensibilidad estética y religiosa de un humilde cardenal.
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