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El Viejo Topo 218 El Viejo Topo

Evo Presidente, la izquierda indígena llega al poder

por Pablo Stefanoni y Hervé Do Alto
El Viejo Topo nº 218, Marzo 2006

Número de páginas: 4
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A modo de ejemplo: el nuevo ministro de Trabajo, Santiago Gálvez Mamani, es un obrero, dirigente de la Federación de Fabriles, que está a favor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Incluso los trabajadores fabriles realizaron el 23 de octubre pasado una masiva marcha, en alianza con los empresarios textiles, que llegó hasta las puertas de la embajada estadounidense en reclamo de la firma del TLC, muchos de cuyos participantes provenían de la "combativa" ciudad de El Alto. Y, paradójicamente, el gobierno tiene como aliado "anti TLC" a un sector de los grandes exportadores de Santa Cruz de la Sierra, principalmente de soja y, para consolidar esa alianza, se perfilan acuerdos con Venezuela y Libia para exportar soja y azúcar.
La presencia en el gabinete del millonario "de izquierda", Salvador Ric Riera, hijo de catalanes republicanos exiliados y un outsider entre los grupos de poder de la autonomista Santa Cruz, buscaría una alianza con sectores del capital "nacional". También hay algunas "manchas" en el nuevo gabinete: uno de los ministros más cuestionados es el titular de Defensa, Walker San Miguel, recomendado por el alcalde paceño Juan del Granado, que se desempeñó como abogado de varias privatizaciones y forma parte del directorio del Lloyd Aéreo Boliviano, propiedad del empresario filomafioso Ernesto Asbún.
Para muchos, uno de los temas que definirá el rumbo del gobierno será la licitación del Mutún -principal reserva de hierro y manganeso de Bolivia-, reclamada por los sectores empresariales cruceños y codiciada por varias empresas transnacionales. Morales se comprometió a dar luz verde a la licitación y sectores duros del gobierno como el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, se opondrían, reclamando la modificación previa del Código de Minería. También se espera una definición sobre el tipo de "nacionalización" petrolera que impulsará la nueva administración.
La realidad es que, más allá del discurso nacionalista del nuevo gobierno, muchos de sus proyectos deberán ser financiados por la cooperación internacional ("En mi viaje aprendí que ser un buen presidente es hacer buenos negocios", dijo Morales a la vuelta de su gira mundial). Y el "capitalismo andino" propuesto por el vicepresidente Álvaro García Linera no deja de emparentarse al "capitalismo nacional" promovido por el viejo populismo latinoamericano.
Un "instrumento político" y un líder nacidos en el campo
Pocos auguraron que la emergencia del "Instrumento político" impulsado por los campesinos cocaleros del Chapare alteraría tan profunda y rápidamente el mapa político y social boliviano, dando origen a nuevas identidades políticas y mostrando gran capacidad de interpelación sobre los sectores subalternos. La izquierda tradicional tardó bastante tiempo en reconocer a los cocaleros como actores sociales de envergadura y nunca terminó de comprender y aceptar la forma sui generis que plantea el "instrumento político" de los sindicatos, una forma organizativa distante del partido defendido históricamente por la izquierda marxista en sus diferentes versiones como "conciencia colectiva" y estructura de combate de las clases oprimidas.
El salto cualitativo y novedoso en la creación del Instrumento Político se produjo en 1995, cuando un conjunto de sindicatos campesinos aprobó una "tesis" que consistía en fundar un movimiento organizado como extensión de las instancias sindicales campesinas que venían protagonizando grandes movilizaciones en defensa de la tierra y el territorio y contra la erradicación de los cultivos de coca. Era una época de debilidad para el movimiento social, aún golpeado por la derrota de la marcha minera "por la Vida" que marcó el principio del fin de la "poderosa" Central Obrera Boliviana (COB) como instancia articuladora de los sectores populares e incluso de una izquierda política que legitimaba sus programas en los congresos cobistas, pero también era un momento de ensayos y errores para superar la fragmentación y encontrar puntos de apoyo para una reemergencia plebeya que se operaría algunos años después con la "guerra del agua" en Cochabamba y la expulsión de la empresa de aguas Bechtel, en abril de 2000.
A partir de las resoluciones de Santa Cruz se puso en pie la Asamblea por la Soberanía de los Pueblos (ASP), presidida por el dirigente cochabambino Alejo Véliz, que -siguiendo las resoluciones de su II Congreso- se definió como "una opción revolucionaria y liberadora que nace del seno de los compañeros campesinos y oprimidos [que] con el transcurso del tiempo ha captado la adhesión de otros sectores, conforme a sus principios de Instrumento Político de los oprimidos y no sólo de los campesinos" (ASP, 1997). Un proceso -que luego de divisiones internas, especialmente el alejamiento de Alejo Véliz, se materializará en el MAS-IPSP.
En los años siguientes, estas gigantescas maquinarias sindicales y comunitarias -sustentadas en estructuras corporativas- han mostrado gran capacidad para disputarle los votos a los partidos tradicionales y promover un sentido común alternativo al irradiado desde la institucionalidad estatal, siguiendo una ola que en cinco años debilitó profundamente a los partidos que se alternaron en el poder desde la recuperación de la democracia: Movimiento Nacionalista Revolucionario, Movimiento de Izquierda Revolucionaria y Acción Democrática Nacionalista, además de estrellas más fugaces como Nueva Fuerza Republicana, todos vaciados ya del contenido ideológico que anunciaban sus siglas.
La Asamblea por la Soberanía de los Pueblos (ASP) nunca obtuvo el reconocimiento de la Corte Nacional Electoral (CNE) por lo que la primera vez que el Instrumento Político se puso a prueba -en 1995- lo hizo en el marco de la alianza Izquierda Unida (IU), conformada principalmente por el Partido Comunista (PCB) y una fracción izquierdista de la antigua Falange, el Movimiento al Socialismo (MAS), y obtuvo 49 concejalías y diez alcaldes, todos en Cochabamba; luego -en 1997- Evo Morales fue elegido diputado uninominal con el 61,8% de los votos (un récord nacional). Pero en 1998 el "matrimonio" político entre Evo Morales y Alejo Véliz se rompió definitivamente después de tortuosas disputas por el liderazgo campesino en Cochabamba, y Morales decidió embarcarse con la sigla del Movimiento al Socialismo (MAS), esta vez ante las dificultades de lograr el reconocimiento electoral del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos; de allí la sigla MAS-IPSP.
La expulsión de Evo Morales del Parlamento en enero de 2002 (acusado por los enfrentamientos entre policías y cocaleros en Sacaba) y sus enfrentamientos con el entonces embajador Manuel Rocha constituyen dos momentos en su emergencia como líder nacional. Ambos hechos le proveyeron al líder cocalero el referente simbólico necesario para lograr la adscripción política de una parte de las clases medias urbanas, más vinculadas a los procesos de individuación modernizante y alejadas de las lógicas sindical-corporativas predominantes en el MAS.
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