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¿Crisis en el PSC-PSOE?

El Viejo Topo nº 211, septiembre 2005

Número de páginas: 7
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Pedimos apoyo al PSOE

Hemos creído necesario escribirte esta larga nota porque, en nuestra opinión, que en Cataluña estemos llegando a esta situación de limitación de derechos y del pluralismo ha sido posible sólo gracias al concurso indispensable del PSC. Los políticos catalanistas -o "nacionalistas implícitos"- con cargo del PSC han optado por un modelo de sociedad no plural y se sienten cómodos gestionando la diferencia para sacarle provecho. Por ello no cabe esperar del PSC posiciones políticas que sirvan para articular el ordenamiento jurídico de Cataluña con fundamento en principios de radicalidad democrática. En Cataluña no existe opción política progresista libre de nacionalismo. Al PSOE le corresponde tomar la iniciativa ideológica y ejercer cuantas acciones sean precisas para conseguir que la Cataluña plural y diversa se vea representada en sus normas jurídicas. Responder adecuadamente no es limitarse a reaccionar y parar los excesos, sino defender de manera proactiva un modelo de sociedad abierta y plural, no sólo para España, sino también para cada una de las partes que la conforman. Esperamos que Rodríguez Zapatero, que tanta importancia otorga a los derechos civiles, no nos falle a la hora de exigir que el nuevo Estatuto de Cataluña garantice derechos fundamentales que hacen posible una sociedad democrática y libre.

Carta a los militantes del PSC
Apreciado compañero, apreciada compañera, como militantes del PSC preocupados por la deriva nacionalista de nuestro partido, deseamos compartir contigo nuestras reflexiones:
El PSC debe ceñirse al discurso socialista
Denunciamos que el socialismo en Cataluña está impedido por el catalanismo. Planteamientos identitarios "homogeneizadores" como los que defiende la cúpula del PSC son incompatibles con el discurso de una izquierda moderna y pluralista. El PSC debería ocuparse de atender a las necesidades reales de la gente. Por el contrario, según Pasqual Maragall las políticas identitarias deben ser previas a esa acción política. ¿Por qué motivo? Tal vez el demos catalán ya existente no sea de su gusto y considere necesario crear otro más "apropiado"... Recordamos al señor Maragall que la Generalitat ya tiene un "pueblo" para el que gobernar: el conjunto de ciudadanos que conformamos la comunidad política catalana. El demos no debe identificarse como una comunidad de creencia. Consideramos que es muy negativo para Cataluña que el catalanismo político se obsesione por cohesionarnos identitariamente: no queremos que se nos religue en torno a una identidad uniforme, no queremos que la acción política se supedite a la construcción de la nación, no queremos que se pongan más fronteras a la ciudadanía. El demos que desea crear el catalanismo político ya existe, no hay que "normalizarlo", sino respetarlo.
El PSC debe dejar de ser nacionalista
Denunciamos que el catalanismo político del PSC es en realidad un nacionalismo implícito. De hecho, el nacionalismo en Cataluña está obteniendo sus mayores éxitos con la colaboración imprescindible del PSC. El catalanismo es una estrategia: gracias precisamente a que no se reconoce como nacionalismo puede avanzar sin obstáculos hacia sus metas, que apenas se diferencian de las del nacionalismo explícito que hemos padecido hasta la fecha. Entre el nacionalismo explícito y el implícito la diferencia fundamental no es de fines, sino de medios (la calculada ambigüedad catalanista es más efectiva). Denunciamos que tras la pretendida superación del debate entre nacionalistas y no nacionalistas existe una estrategia diseñada por ERC y reconocida por sus dirigentes: lograr que todos los votantes seamos oficialmente catalanistas -lo sepamos o no, lo queramos o no-, una vez que se ha logrado que no exista vida pública al margen del catalanismo. Nadie se puede declarar "no catalanista" si desea participar en la política... o incluso en la sociedad.
La deriva nacionalista del PSC es tan acusada que en los últimos años se manifiesta incluso en la escenografía de nuestros actos: la desaparición de las banderas socialistas en los mítines, la presencia solitaria de la senyera -incluso de la estelada [independentista]- y del himno de Els Segadors en distintos actos, la desaparición del castellano como lengua habitual en reuniones, documentos, etc., o incluso el guiño de nuestro anagrama, donde la "C" tiene mayor importancia que la "S"...
Estos "detalles sin importancia" son en realidad un síntoma del virus que el nacionalismo ha inoculado al discurso programático socialista: nuestro mensaje y nuestra acción política están viéndose gravemente perjudicados por el nacionalismo. Los "liquidadores" del PSC-PSOE llevan años ocupándose de sacrificar lo más característico del programa socialista (políticas sociales, solidaridad, libertad, lucha contra la discriminación -también por razón de lengua y cultura-, erradicación de la pobreza, justicia, etc.) en aras de su ilusión identitaria.
El PSC debe atender a sus militantes
Denunciamos que el discurso oficial del PSC se distancia cada vez más del sentir mayoritario de sus bases. El catalanismo nos conduce a un socialismo en negativo, pues supone anteponer lo propio a lo justo (lo cual lesiona el principio de solidaridad) y definir lo propio desde criterios de identidad (lo cual lesiona el valor del pluralismo). A pesar de ello, los liquidadores del PSC-PSOE han logrado que desde posiciones progresistas sea tan difícil combatirlo como difícil fue en los años setenta denunciar el Gulag. Para lograrlo se han servido de la espiral de silencio, una estrategia que ha permitido al catalanismo ganar el debate impidiendo que se produzca. Las causas de la lengua, la nación y la relación con el PSOE son algunos de esos temas tabú sobre los que no se puede mostrar el menor desacuerdo, so pena de ser marginado. Condenando al silencio a buena parte de su militancia, los liquidadores han podido obrar tranquilamente y con ausencia de crítica. Pero cada vez se hace más patente la separación entre las ideas de las bases y la dirección política; cada vez es mayor la frustración ante la acción política de los miembros socialistas del Govern. Es necesario romper la espiral de silencio. Ha llegado el momento de decir basta y de perder el miedo a decir lo que pensamos en nuestra actividad política.
El PSC debe atender a la realidad de Cataluña
Denunciamos que el catalanismo acentúa la fractura entre la Cataluña real y la Cataluña oficial. Durante dos décadas de normalización y de apoyo al "hecho diferencial", el nacionalismo ha defendido que la parte "diferencial" de nuestra cultura es la única que nos es "propia", y que lo que compartimos con el resto de españoles es "impropio" de los catalanes. Así el nacionalismo ha creado una identidad falsa para Cataluña, que sólo se corresponde con su ilusión identitaria.
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