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El Viejo Topo 211 El Viejo Topo

¿Crisis en el PSC-PSOE?

El Viejo Topo nº 211, septiembre 2005

Número de páginas: 7
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El énfasis identitario puesto por el tripartito catalán en la redacción del nuevo Estatut, así como algunas voces estridentes en torno al posible cambio del modelo de financiación (¡Madrid nos roba!, por ejemplo) han creado desazón entre la militancia del PSC-PSOE. Aunque son pocos los que se atreven a manifestar sus críticas públicamente, todo hace creer que se ha extendido entre sus filas un malestar creciente. Como muestra, reproducimos aquí dos documentos elaborados por la corriente o grupo Socialistas en positivo y que fueron remitidos a todos los diputados parlamentarios del PSOE el primero y a los militantes del PSC-PSOE el segundo.
Carta a los representantes del PSOE
Apreciada/o compañera/o
Somos militantes de base del PSC y nos dirigimos a ti para poner en tu conocimiento un análisis de lo que está ocurriendo en Cataluña distinto del que probablemente te suelen hacer llegar nuestros compañeros con cargo del PSC. Estamos a tu disposición para ampliarte la información sobre cualquiera de los puntos de la exposición que sigue.
La espiral de silencio
Ante todo queremos que te hagas cargo de hasta qué punto en Cataluña no es posible sostener públicamente una opinión contraria al catalanismo. La presión en el seno de la sociedad catalana, tras veinticinco años de normalització (control de la educación, monolingüismo catalán, control de los medios, desprestigio de todo lo español...), es enormemente eficaz y actúa como una barrera invisible.
Durante años y de manera consciente y deliberada las clases políticas dirigentes han llevado a cabo una estrategia de "espiral de silencio", es decir, una acción política que consiste en influir en la opinión general de tal modo que les permita ganar el debate evitando que se produzca. Las causas de la lengua y la construcción nacional forman parte de esos temas tabú sobre los que no existe siquiera la posibilidad de mostrar el menor desacuerdo. A pesar de que el catalanismo supone anteponer lo propio a lo justo (lo cual lesiona el principio de solidaridad) y definir lo propio desde criterios de identidad (lo cual lesiona el valor del pluralismo), desde posturas progresistas es tan difícil combatirlo como difícil fue en los años setenta denunciar el gulag: con la misma miopía que entonces se acusaba de capitalista, hoy se acusa de nacionalista español. En ambos casos, sin embargo, lo que se reclama son libertades y derechos.
El nacionalismo implícito
Otro problema que tenemos mucho interés en explicarte es que el nacionalismo en Cataluña está obteniendo sus mayores éxitos gracias al catalanismo de nuestros compañeros del PSC. El catalanismo es en realidad un nacionalismo "implícito" que gracias precisamente a que no se reconoce como tal puede avanzar sin obstáculos hacia sus metas, que apenas se diferencian de las del nacionalismo explícito que hemos padecido hasta la fecha. Entre el nacionalismo explícito y el implícito la diferencia fundamental no es de fines, sino de medios (la estrategia del catalanismo es más efectiva): te invitamos a que lo compruebes por ti mismo, pero si deseas que nos extendamos aportando pruebas sobre este punto no tienes más que pedírnoslo. Detrás de esta supuesta superación del debate entre nacionalistas y no nacionalistas existe una estrategia diseñada por ERC y reconocida por sus dirigentes: lograr que todos los votantes seamos oficialmente catalanistas -lo sepamos o no, lo queramos o no-, una vez que se ha logrado que no exista vida pública al margen del catalanismo.
Legitimidad cuestionable
Entre los planes catalanistas y los del nacionalismo explícito del PNV, por ejemplo, existe una diferencia fundamental: la franqueza de los vascos. A los dirigentes nacionalistas vascos -que se reclaman herederos de Sabino Arana, que aluden al RH negativo de su pueblo o que reconocen que tratarán a los maquetos como alemanes en Mallorca- se les puede acusar de muchas cosas, pero no desde luego de disimular su ideología o de ocultar sus intenciones: al menos en este sentido, los votantes nacionalistas vascos nunca podrán decir que los han engañado. En Cataluña las cosas son muy diferentes, pues aquí la inexistencia de una opción política progresista no catalanista y la calculada ambigüedad de los dirigentes políticos han empeorado un vicio que se venía arrastrando desde hace años: el abismo que separa la Cataluña oficial de la Cataluña real. Por ejemplo, nos gustaría que tuvieses en cuenta que mientras en la calle sólo un 20 por ciento de los ciudadanos catalanes opinan que Cataluña es una nación (según recoge una reciente y muy reveladora encuesta de La Vanguardia, que podemos hacerte llegar si te interesa), ese porcentaje aumenta de manera abrumadora, como sabes, en el Parlament.
Cataluña también es plural
Deseamos hacerte llegar nuestra sorpresa ante la aceptación con que nos parece que recibís en el PSOE la imagen uniforme y monolítica que se os transmite de Cataluña. Estamos de acuerdo con nuestros compañeros con cargo del PSC en que los socialistas debemos defender un modelo de Estado más plural, que se distinga del castizo y carpetovetónico del PP; pero no atinamos a calibrar la magnitud de la hipocresía de los catalanistas que exigen a España lo que reprimen en Cataluña. La innegable pluralidad de la España real está razonablemente bien recogida (a menudo incluso se han exagerado interesadamente esas diferencias) por la España oficial, pero no cabe decir lo mismo, en absoluto, respecto de Cataluña. Te damos un solo ejemplo, al que creemos que no se le concede la importancia debida: los catalanistas exigen en el Congreso el uso del catalán, lengua materna de un 6 por ciento de los españoles, al mismo tiempo que niegan en el Parlament el uso del castellano, lengua materna de un 60 por ciento de los catalanes. Tal como lo lees: cuando un diputado osó utilizar el castellano hace años en el Parlament fue abucheado y los catalanistas abandonaron la sala. Desde entonces el uso del castellano está excluido en la práctica de las cámaras catalanas. ¿Por qué no se habla de esto en las Cortes que nos representan a todos?
Limitación de derechos
Esta limitación de derechos y del pluralismo es de una trascedencia que no acertamos a ver convenientemente valorada entre periodistas y políticos. Lo cierto es que en Cataluña se está avanzando hacia un modo de organización política que no garantiza el pluralismo y la igualdad de derechos.
Utilizamos estos términos con plena conciencia de su gravedad, pero lo cierto es que describen con precisión lo que se está viviendo en Cataluña. De los tres pasos en la limitación del pluralismo que describía Hannah Arendt, en nuestro "pequeño país" ya hemos dado el primero (identidad única de la nación) y estamos a punto de dar el segundo (privilegio de esa nación sobre un territorio), si el Estatut se aprueba en los términos en que está siendo redactado. A continuación te resumimos los tres pasos:
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