www.revistasculturales.com

El portal de la Asociación de Revistas Culturales de España


Última actualización: (CET)

La cultura pasa por aquí
El Viejo Topo 187 El Viejo Topo

Habitar la izquierda

por Mari Paz Balibrea Enríquez
El Viejo Topo nº 187, diciembre 2003

Número de páginas: 3
imprimir

Intelectual, sí, ese era el sustantivo que mejor lo definía. Hablar de MVM como escritor, novelista, poeta, periodista, ensayista es abordar parcialmente su labor. Intelectual ­un término que empieza a circular en Europa y España alrededor del final del siglo XIX, y que en los años de la segunda postguerra mundial se calificaría con el sartriano adjetivo de "comprometido"­ define una actitud crítica ante la sociedad de la que se forma parte, una voluntad de intervenir en los asuntos públicos de una colectividad, un compromiso cívico y en definitiva político de ser útil a la propia comunidad. Esta es, precisamente, la actitud que preside toda la prolífica y diversa obra del autor, la que le da coherencia. El reconocimiento temprano y la importancia de la magna obra montalbaniana hay que entenderlos en su capacidad de explorar y articular, en la ficción, en la poesía, y en el discurso político directo los signos constitutivos de su tiempo, que consiguieron hacer de su obra una verdadera intervención social y cultural.
Como hombre indiscutiblemente de izquierdas, Vázquez Montalbán hizo de la reflexión sobre la crisis de éstas, que marcó su generación y que continúa viva en la reflexión sobre la necesidad del cambio histórico, el eje de toda su vida pública. Su trayectoria se puede entender como una continua rearticulación crítica de la situación española y global de las izquierdas: primero, como militante antifranquista; más tarde como voz crítica de la transición y la socialdemocracia en el poder en España, y últimamente con la atención dedicada a la exploración de las propuestas del neozapatismo y los denominados movimientos antiglobalización. Quienes hasta el último momento buscaron descalificarle reprochándole su comunismo, sencillamente no le habían leído. Porque el ciego y sospechoso inmovilismo ideológico que en círculos dominantes se pretende endosar a quien se le cuelga el sambenito de comunista, está en las antípodas del espíritu infatigablemente crítico de Manolo Vázquez. Lo que sí hizo el autor fue ser coherente con un pensamiento de izquierdas que él ­como Edward Said o Noam Chomsky, o Carlos Monsiváis o Antonio Negri­ supo tan bien mantener vivo y en marcha. En este artículo pretendo recorrer ese dinamismo inestimable en la obra montalbaniana, demorándome algo más en la última década de su vida, que se caracterizó por la abundancia de ensayos políticos.
Los primeros ensayos de MVM, escritos en el tardofranquismo, revelaban ya esa doble sintonía que tanto tiene que ver con su lucidez y estatura intelectual y que hoy se expresaría con el lema de think globally, act locally. Tal vez se recuerden más de este joven escritor las recopilaciones de sus colaboraciones en Triunfo en la imprescindible Crónica sentimental de España (1970), o La Capilla Sixtina (1974), además de su activa militancia antifranquista. Pero cualquier seguidor de la producción de MVM desde sus comienzos sabrá que los primeros ensayos políticodivulgativos del autor son sobre el imperialismo [¿Qué es el imperialismo? (1976); La penetración americana en España (1974), la denuncia del golpe de Estado de Pinochet en La vía chilena al golpe de Estado (1973)] o la propiedad global de los medios de comunicación de masas [Informe sobre la información (1963); Historia y comunicación social (1980)]. Es decir, ya entonces había en su producción una conciencia y un saber del alcance global de las problemáticas políticas abordabas que no tenían parangón con nadie de su generación. Por otra parte, el carácter metadiscursivo de buena parte de la literatura de este periodo, mucho después reunida en los Escritos subnormales (1989), reflexionaba sobre los mecanismos que atrapan al intelectual dentro del sistema, que lo subnormalizan, en la que era evidente una conciencia cínica post68. La dialéctica negativa exhibida en esta literatura ­y la influencia de Adorno la explicita más de una vez Vázquez Montalbán en sus escritos de la época­ encuentra la única posibilidad de refugio crítico en una continua peripecia dialéctica, a sabiendas de que en cuanto se formule será neutralizada inmediatamente por el sistema. En los años noventa, ese mismo mecanismo de dialéctica negativa se pondrá al servicio de representar una sociedad de máscaras y esperpentos (la española en el caso de Sabotaje olímpico (1992) y Roldán, ni vivo ni muerto (1994), corrompida en todas sus formas políticas, que no deja espacio a la diferencia, la utopía, la memoria, y que, para conseguir estar "siempre a salvo de la SUBVERSIÓN" (p. 267, mayúsculas en el original) ­frase con que termina El estrangulador (1994)­ encierra en manicomios a quienes las practican.
La fase subnormal de los años setenta termina con el advenimiento de la transición y el fin de la dictadura. Entonces se inaugura en su literatura un periodo de intervención positiva (por oposición a la negatividad que ya he definido de la subnormalidad) formalmente realista y espacialmente centrada en España, donde Vázquez Montalbán intervendrá críticamente como una constante voz opositora al rumbo que adopta la democratización del país. En los primeros quince años de la democracia, durante el proceso español de transición políticosocial y económica ­de la dictadura a la democracia liberal, de una modernidad periférica y dependiente a la postmodernidad experiférica e igualmente dependiente­ y de integración europea que termina con la década de los noventa, la producción y el pensamiento de Vázquez Montalbán están marcados por la reivindicación y recuperación de la memoria de la Guerra Civil y la dictadura [El pianista (1985), Galíndez (1990)]. De ahí la obvia lectura de la producción montalbaniana desde 1975 como crónica crítica y voz opositora al rumbo que adoptan las transformaciones políticosociales y culturales desde la transición y durante todo el periodo de gobierno socialdemócrata. Son tiempos de acentuado pesimismo en la izquierda con respecto a la concepción misma de la historia, un pesimismo derivado de presenciar la destrucción de las coordenadas del marco de transformación social construidos por la izquierda tradicional a lo largo del franquismo. Toda esta problemática se puede relacionar con un momento supranacional de crisis de la izquierda, y se ubica dentro de otros grandes discursos de crisis, como el del fin de la modernidad y el discutible advenimiento de la postmodernidad.
Número de páginas: 3
imprimir


Todos los artículos que aparecen en esta web cuentan con la autorización de las empresas editoras de las revistas en que han sido publicados, asumiendo dichas empresas, frente a ARCE, todas las responsabilidades derivadas de cualquier tipo de reclamación
Página generada el Miércoles, 2 de Julio de 2008 14:47:34