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El Viejo Topo 209-210 El Viejo Topo

¿Hacia el fin del Estado y la "Europa" (formalmente) democráticos?

por Ramón Fernández Durán
El Viejo Topo nº 209-210, julio-agosto 2005

Número de páginas: 4
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[...] Sin embargo, tanto la Constitución Europea como otros intentos no tan "democráticos" en cartera de involución política, que actualmente ya se están gestando, apuntan a que hay una seria voluntad desde las principales instancias de poder de la Unión de redefinir más bruscamente los actuales equilibrios y contrapesos político-ideológico-sociales. La Constitución abre la vía para poder intervenir hasta militarmente (con "fuerzas europeas") en un Estado de la Unión (cláusula de "solidaridad"), si este Estado ha sido atacado por el "terrorismo", o cuando estén "amenazadas sus instituciones democráticas". Habría quizás que preguntarse: ¿por quién? Pero también en la Constitución podemos encontrar alguna pista al respecto. La Constitución contempla la posibilidad de aplicar la pena de muerte por los Estados cuando se esté en "guerra", cuando el peligro de ésta sea "inminente", o cuando se produzca una fuerte crisis social, esto es, una "rebelión". Asimismo, la Constitución Europea abre la puerta para empezar a caminar hacia un reforzamiento de las relaciones de dominio patriarcal, si bien todavía a ritmo "europeo". Las denuncias de gran parte del movimiento feminista a escala comunitaria de la Carta Magna son bien ilustrativas de ello, como hemos apuntado. Sin embargo, en la recámara, por si la aprobación de la Constitución no tiene lugar, o aunque se apruebe, con el fin de acelerar las reformas necesarias, se vienen produciendo distintos intentos de caminar más ágilmente hacia escenarios políticos claramente represivo-autoritarios, abiertamente patriarcales y fuertemente reaccionarios (xenófobos, racistas, homófobos, etc), que permitan adecuarse a las exigencias de gobernabilidad del nuevo capitalismo "europeo" y global. En concreto, dos personajes tan siniestros como Aznar y Buttiglione, el comisario del que se vio obligado a prescindir Durao Barroso, contra su voluntad, y que ocasionó un conflicto abierto Parlamento Europeo-Comisión, se han ofrecido, y se están moviendo activamente, para servir de correa de transmisión de la segunda fase de la revolución conservadora en "Europa". Sus vínculos con el American Enterprise Institute, punta de lanza en EEUU de los "neocons", son manifiestos. Y su peso e influencia en los grupos del Partido Popular Europeo también. Sus recomendaciones son que los partidos conservadores deben liderar un giro aún más acusado hacia la derecha, para no ver socavado su peso electoral por el avance de la extrema derecha y el ascenso neonazi, que además es preciso impulsar un nuevo discurso (social, económico y político) para adecuarse claramente a los nuevos tiempos que corren, así como propiciar también la "guerra civil molecular", y que es necesario posicionarse abiertamente en un escenario de "choque de civilizaciones", a ser posible en alianza con EEUU (este es el punto que quizás queda por "pulir"), si es que se quiere ser alguien en el concierto mundial. Y parece que el PP de Rajoy continúa, aquí, en esta misma onda que dejó su ex-jefe, y que sigue manteniendo ahora activamente desde la FAES.
De cualquier forma, estas derivas y sueños neototalitarios, neopatriarcales y neoimperiales, si es que finalmente se llegan a plasmar en territorio de la UE, tendrán seguramente (¡esperemos!) una vigencia aún más precaria que en EEUU, por las limitaciones de toda índole y la diversidad de resistencias (internas y externas) que se alzarán ante ellos. Su alto coste económico será difícilmente asumible por las estructuras de la Unión (y sus Estados), su legitimidad será altamente débil e inconsistente, y probablemente la difícil viabilidad económica, social, territorial y ambiental del "proyecto europeo" a medio y largo plazo, incidirá en la incapacidad de las estructuras de poder de la Unión para mantener la gobernabilidad de la "construcción europea". Pero la paradoja es que esta "construcción", para que funcione, necesita de esa profundización en el orden represivo interno y de una creciente proyección militar mundial, ineludible con el fin de poder garantizar su propia viabilidad interna.
[...] Se abre pues la necesidad de abordar una reflexión y un debate profundos sobre la inviabilidad e ingobernabilidad de estos escenarios, y acerca de la imperiosa necesidad de empezar a caminar, en nuestro caso, hacia horizontes de deconstrucción del "proyecto europeo", como vía para orientarnos hacia un mundo más justo, más seguro, en consonancia con los límites ecológicos y el entorno natural, y que permita ir superando al mismo tiempo las relaciones de poder patriarcal. Una vía (o mejor dicho, un haz de vías) sin una definición precisa, sino a construir colectivamente, y que además se abre en múltiples sendas de posible transformación. Todo ello a desarrollar, por supuesto, en un contexto de enorme complejidad y conflicto, pero también a partir de entornos humanos donde vibra una gran pasión personal y colectiva por querer vivir, en paz con nosotros mismos y con la biosfera que habitamos. Sobre estos temas pretende incidir más detenidamente el libro que está preparando el autor, del cual este texto es tan sólo un primer avance de una de sus partes. Continuará, pues. Eso espero.
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