En el caso español, la ausencia en el PSOE de un debate crítico a la altura del que, por ejemplo, está teniendo lugar en el Partido Socialista Francés, y sobre todo, las vacilaciones y reticencias en organizaciones como Izquierda Unida, Iniciativa per Catalunya, y otras fuerzas de izquierdas en el resto del Estado (Ezker Batua, Esquerra Republicana, el Bloque Nacionalista Galego, la Chunta Aragonesista), no han favorecido la articulación de un espacio de estas características. No obstante, el horizonte del referéndum sobre la Constitución Europea para febrero de 2005, en parte coincidente con el debate sobre la reforma de los Estatutos de Autonomía, seguramente obligará a estas fuerzas, así como al resto de movimientos, partidos y sindicatos movimientos, a adoptar un posicionamiento claro en los próximos meses. El III Foro Social Europeo, previsto para octubre en Londres, también podría contribuir a ello.
Será, en todo caso, una valiosa oportunidad para hacer coincidir el impulso social y de izquierdas que pueda generar el objetivo de una refundación social, democrática y plurinacional del Estado español -la "segunda transición"- con la batalla por una refundación similar de la Unión Europa. De lo que se tratará, así, es de mostrar en estos próximos meses que entre la fuga hacia adelante de la Europa simplemente intergubernamental, neoliberal y tecnocrática, y los cantos de sirena del populismo estatalista, es posible pensar un robusto espacio de convergencia a favor de otra Europa: federal, social y democrática, ecológica, pacífica, multicultural y plurinacional. La única que, tomada en serio, podría ponerse al servicio de un internacionalismo solidario de nuevo cuño y ganarse el compromiso de millones de mujeres y hombres que hoy la contemplan con comprensible distancia y escepticismo.