Las llamadas One Minute Sculptures (Esculturas de un minuto) que Erwin Wurm realiza
desde finales de los años noventa forman parte de su obra más conocida.
Se trata de "esculturas" de un minuto de duración, interpretadas
por el público o por el propio artista, con el uso de elementos y posturas
tan singulares como cómicas: sostenerse con unos cuantos bolígrafos
entre los dedos de los pies, hacer de estantería con un montón de
libros en cada mano y entre las piernas, o intentar mantener un cubo de plástico
sobre la cabeza. Estas esculturas temporales las encontramos también registradas
en fotografías en donde objetos y muebles centran la atención: una
silla que se sostiene incomprensiblemente sobre unas zanahorias, el equilibrio
imposible de un zapato sobre algo parecido a una escoba o la imagen casi obscena
de un banano o plátano entre las dos puertas semiabiertas de un armario.
Son esculturas que se definen, como indica su propio título, por la idea
de lo efímero y que consiguen alterar de forma esencial los códigos
de lo que se entiende por escultura (perdurabilidad, patrimonio, memoria colectiva...
una serie de conceptos asociados a la idea tradicional de escultura). A esto hay
que añadir la noción, eminentemente contemporánea, de inmaterialidad,
tal como se revela en las obras en las que el artista se limita a dar las instrucciones
precisas, con indicaciones escritas o dibujadas, para la realización de
la pieza (Take off One Shoe and Listen to It for a While [Quítate un zapato
y escúchalo un rato, 2004], Take the Rubber Band and Play the Finnish National
Hymn [Coge la goma y toca el himno nacional finlandés, 2002] o Throw Yourself
Away [Tírate a la basura, 2004]). Asimismo, las indicaciones para conseguir
aumentar de talla en ocho días -otra vez la obsesión "gordura-transformación"-
en el libro From Men's size L to size XL. En este último caso, la
obra no es el objeto-libro, sino las indicaciones que forman parte de su contenido
("Sleep late" [Duerme hasta tarde], "Slow movements" [Movimientos
lentos], "Watch TV lying down" [Ve la tele tumbado], etc.), que indican
cómo llevar a cabo el proceso "escultórico", su realización
a nivel mental, conceptual. Así, Wurm da un paso más hacia la desmaterialización,
va más allá de la especificidad física de los objetos, en
un ágil salto que se eleva de la pesantez y sustancialidad de éstos,
en un espíritu semejante al gesto de leggerezza a que aludía Italo
Calvino en sus conocidas propuestas para la literatura de nuestro milenio, tratando
de quitar peso a la estructura del relato.
Finalmente, hemos de señalar una de las aportaciones más interesantes
del trabajo reciente de Erwin Wurm, en donde el artista, saliendo de las premisas
propiamente "escultóricas" que hasta ahora hemos definido,
pone en cuestión otros aspectos de la creación plástica:
la idea misma del arte o del artista. Se trata de la serie Instructions for Idleness
(Instrucciones para la holgazanería, 2001), realizada a partir de fotografías
en las que el artista se escenifica a sí mismo, en diferentes actitudes
y escenarios. Una vez más, Wurm, con una mirada irónica, cargada
de humor, infringe los preceptos establecidos en torno a conceptos aceptados y
nos desvela el discurso "construido", fruto de todo un entramado de
creencias y valores, en torno a la idea del artista y su personalidad. Wurm aborda
aquí el cliché del artista como un ser solitario por su condición
de creador, de personalidad maniática, contemplativa y nostálgica,
con el temperamento propio de Saturno -según afirmaba la tradición
antigua-, que personifica todo un tópico, una "construcción
mental" que se ha mantenido, de alguna manera, hasta nuestros días.
En esta serie, la imagen del artista mirando al vacío, ajeno a la realidad
y ensimismado en sus pensamientos (¿el artista inspirado, arrebatado?),
durmiendo en un rincón durante las horas de trabajo, o fumándose
un porro por la mañana antes del desayuno, son acompañadas por títulos
tan explícitos como: Fantasize about nihilism (Fantasea sobre el nihilismo),
Stay in your pyjamas all day (Quédate en pijama todo el día) o Be
indifferent about everything (Muéstrate indiferente ante todo).
Esta es la verdadera dimensión contemporánea que define el trabajo
de Wurm: su obra consigue transmutar las nociones fundamentales establecidas que
definen tanto el lenguaje escultórico (cuestionando a la vez los conceptos
ligados a ese lenguaje, como la perdurabilidad o la materialidad) como la propia
idea del arte o de la creación (asociadas tradicionalmente a la locura,
el genio y la inspiración). Y Wurm consigue algo realmente difícil,
como es tratar estos asuntos siempre desde una lograda ironía, desde el
guiño y el sentido del humor.
Alguien dijo en una ocasión que el humor es una afirmación de la
superioridad del ser humano ante las otras criaturas del planeta. Lo que es cierto
es que el humor es una de las terapias más inteligentes, que nos inmuniza
ante el peso de la previsible cotidianidad, poniéndonos en alerta sobre
cómo nos tomamos la realidad demasiado en serio. El sentido del humor nos
permite siempre poder pensar, como decía Malraux: "Tout peut toujours
être pire" ("Todo podría siempre ser peor").
Sculpture according to Wurm
If humour can be defined as something that can question the established and
reflect the evident absurdity of our reality, something capable of changing
the hyperseriousness of our attitudes, that allows us to reach the genuine maturity
of reasoning, then there is no denying the sense of humour that, intelligently
set out, characterises Austrian artist Erwin Wurm's work.
The art Wurm (Bruck/Mur, 1954) has created has often been called conceptual,
linking it to different alternative languages, perhaps given the variety of
resources the artist uses (video, photography, actionism), and the peculiarity
of some of the materials he resorts to (from pens and jerkins to second-hand
clothes). Nevertheless, an in-depth analysis of his work reveals an oeuvre that
is eminently dedicated to sculpture -mainly- and is defined by a
series of ever-present "categories," which are not set out in isolation,
but in combination, almost like a cause-effect-cause network.
The dialectics between vacuum and matter, the intrinsic possibilities of the
materials, the dialogue between sculpture and non-sculptural object, the body
as a support and the idea of transformation. These sculptural "categories"
almost always appear in Erwin Wurm's varied oeuvre, although the purpose
of his approach is to take them to the limit of their meaning and question the
actual -perhaps the most essential?- "category" that
defines sculpture as a classical artistic language: its own durability.
Since the late eighties, Wurm has produced works using the traces of dust left
by the outline of objects that once stood in now-empty spaces. The intangible
takes shape, revealing the existence of objects via their absence. Thus, the
dialectics between matter and vacuum -which here becomes a reasoning between
presence and absence- tallies with the intrinsic possibilities of a material
that can hardly be classed as "sculptural," i.e. specks of dust.
Furthermore, said material stimulates many associations and mental processes.
Dust, like the ash that remains after a fire, represents something that was
before and, although we associate it with dirt, we also connect it to something
living. Conversely, we associate aseptic cleanliness with the extinct, with
lifeless things.