La liberación política asumida como liberación del arte y por el arte del sometimiento de los mundos de vida y de trabajo a la lógica del capital ha sido igualmente pensada por Jacques Rancière, quien en su obra ha apelado al concepto de metáfora para desentrañar mejor todas las posibilidades implícitas en el movimiento de los Ne pas plier , y, sobre todo, en su lema: "No estamos de más, somos algo más". Para Rancière, la diferencia entre policía y política consiste en que la primera se ocupa de asegurar el reparto dado de las palabras y de las cosas -por decirlo así, foucaultianamente-; y la política, de trastocar ese reparto, creando la posibilidad de uno nuevo. Solo que la acción política está anticipada o prefigurada por la
metáfora , que desquicia el orden lingüístico admitido desplazando o transportando a otro lugar los significados asignados normalmente a los términos que la componen. "El desplazamiento de lugar que provoca la metáfora -afirma Brian Holmes en una de sus exposiciones de las ideas de Rancière- es lo que permite la creación o extensión de una comunidad de seres hablantes; esta potencial extensión de una comunidad es lo que se requiere para cualquier discusión sobre la igualdad. Es por esto que las formas modernas de agrupación -o de subjetivación- política están unidas históricamente a la emergencia de una dimensión estética autónoma escindida de cualquier manipulación práctica de objetos útiles: un ámbito impredecible, extensible hasta el infinito, que define "un mundo de una comunidad virtual -una exigencia de comunidad- que se sobrepone al mundo de los órdenes y de las particiones que imponen un uso a cada cosa". "Las metáforas -remata Holmes- son los jeroglíficos de un lenguaje desconocido, la exigencia de una comunidad inaudita."
[ 5 ] Esta actividad metafórica fue ejemplificada
avant la lettre con gestos como la identificación de una generación entera de izquierda con los manifestantes a favor de la liberación de Argelia que en 1961 fueron arrojados al Sena por la policía. "Identificarse con los asesinados no era hablar por ellos (...) sino continuar en su lugar, continuar con la oposición a una institución nacional que excluía a ciertos ciudadanos (aquellos provenientes de las antiguas colonias) mientras incluía a otros (los de la metrópoli)", tal y como lo explica adecuadamente Holmes. Y también lo fue por la célebre consigna de Mayo del 68: "Todos somos judíos alemanes". Pero donde actualmente encuentra un lugar lleno de posibilidades de desplegar su eficacia es en la máquina lingüística y empresarial construida por la trama del capitalismo transnacional, utilizando ampliamente los recursos ofrecidos por Internet. En este terreno la
metáfora de Rancière se desdobla, metaforizándose ella misma en pastiches y en parodias para potenciar aún más la eficacia de sus actividades subversivas. En este sentido destaca rtm ark, un grupo anónimo surgido a comienzos de los años noventa con el propósito de financiar actividades de sabotaje "estético o activista", que por su despliegue en un ámbito fronterizo entre la legalidad y la ilegalidad difícilmente pueden ser sancionadas por los jueces. Una de las acciones emblemáticas de este grupo consistió en su apoyo a un grupo de veteranos de guerra opuestos a los juguetes bélicos, que propusieron intercambiar las voces de Barbie y de gi Joe -el apabullante soldado promovido perversamente al papel de novio de la célebre muñeca-, de modo que, cuando alguien comprara algún ejemplar de los dos, fuera sorprendido por un intercambio inesperado de roles: las Barbies afirmando haber nacido para matar y los Rambos declarando su deseo de ser madres de familia numerosa. rtm ark mantiene un sitio en la red,
www.rtmark.com , donde informa de sus actividades y sigue admitiendo proyectos coherentes con su estrategia.
Quizás la diferencia esencial entre la politización del arte promovida en su día por los comunistas y la que practican los activistas de la antiglobalización resida en la divergencia radical de sus mutuas expectativas. Mientras los comunistas, herederos vía Engels (Ángeles...) de la perspectiva cristiana con su fin de los tiempos y su juicio definitivo y final, estaban dispuestos a sacrificar el presente y a sacrificarse en el presente en aras (y subrayo el plural de ara , piedra sacrificial) de un futuro luminoso, los antiglobalizadores tienden a privilegiar el hic et nunc , el aquí y ahora, tanto de su actividad como de sus logros. En el mantenimiento de esa actitud tienen desde luego antecedentes en el situacionismo, que no quería esperar a nada ni a nadie para hacer lo que tenía que hacer, pero, todavía más directamente, en la tendencia que encabezó Mijail Bajtin en el seno de ese fecundo conflicto de tendencias que fue la revolución rusa... hasta que dejó de serlo. Bajtin, figura de culto entre quienes se dan a los estudios literarios desde una perspectiva polifónica y multicultural, reivindicó en su Rabelais ... el carnaval y lo que éste supone como máxima expresión de una tradición popular que intercala sabiamente episodios de liberación en la normalidad de un régimen de opresión y exclusión. Para esta tradición, el Paraíso no está ni más allá ni después, sino aquí y ahora, al alcance de quien, transgrediendo, se decida a alcanzarlo. De ahí el tono inconfundiblemente carnestoléndico de las movilizaciones antiglobalizadoras, cuya alegría, colorido y jovialidad, cuya feliz irreverencia, conmueven incluso a sus más decididos adversarios. En el desbordamiento de creatividad y espontaneidad, de disfraces, máscaras y caricaturas, los " tutti bianchi" italianos han cumplido hasta hoy el papel de ángeles. ¿Los del " Black Bloc" cumplen, en cambio, el de aves agoreras?
I think the best way to embark upon an issue as vast and complex as the art or, if you wish, the aesthetics of anti-globalisation is to turn to one of Walter Benjamin's most conclusive thesis: " This is the situation of politics which Fascism is rendering aesthetic. Communism responds by politicising art." This thesis seems as obsolete as fascism and communism seem to be or really are, particularly since no one in the West seems to belong to the latter party, with the exception of intellectuals like José Saramago or Fidel Castro and Kim Jong ii supporters, if there are any supporters of the latter among us. Nobody openly supports fascism either, apart from the network of neo-Nazi factions which in Europe and America seem to be more interested in beating up immigrants from the "third world" or encouraging the worst forms of urban tribalism than in carrying out a credible strategy for domination.