Desde hace un tiempo ha venido extendiéndose entre las instituciones artísticas la costumbre de celebrar ruedas de prensa para promocionar cualquiera de sus iniciativas, significativas o no, en un intento a veces ingenuo de alcanzar una gran cobertura informativa. Convocar a muchos medios a la vez está de moda y ya todos imitan en este sentido a los organismos oficiales. Museos, centros de arte, ferias, bienales e incluso galerías aspiran mediante esta estrategia a ver reflejada su actividad en uno o varios medios de comunicación. Y, por supuesto, se espera que ese "reflejo" sea elogioso y carezca del menor juicio crítico.
Es así que estos agentes, públicos o privados, no han conseguido comprender el particular carácter comunicativo de la rueda de prensa, confundiéndola con un acto propagandístico, con un sucedáneo de la pura autopromoción comercial. En muchas ocasiones, nos encontramos en estos "eventos" con una información poco fiable o carente de interés para la opinión pública e incluso para la prensa especializada. En el peor de los casos, el convocante pretende reunir en una rueda de prensa a los medios de comunicación después de haber dado con antelación la primicia informativa, es decir, la "exclusiva", a un determinado medio informativo. Esta es una forma de proceder que están cultivando ciertas instituciones artísticas españolas, y que en lugar de favorecer su imagen pública, la desacredita y despierta la animadversión de los medios convocados como comparsas.
Otro aspecto de esa confusión en torno al sentido de una rueda de prensa es la participación en la misma, del lado de la audiencia, del personal de la institución convocante o de un público invitado no profesional que se lanza a aplaudir al finalizar la intervención de los organizadores. Esta absurda actitud de aplaudir en una rueda de prensa ha llegado a contagiar a veces incluso a periodistas y críticos, que se ven sumidos también en esa confusión sobre el sentido de este tipo de reuniones, ideadas siempre para que la prensa examine y cuestione con ecuanimidad la actividad que se le presenta y explica.
Desde hace unos pocos años venimos oyendo necios aplausos en las ruedas de prensa convocadas por museos e instituciones culturales, no solo en España. Y en los últimos tiempos se nos viene también convocando a los medios a inútiles ruedas de prensa para comunicarnos cosas de las que ya han sido informados determinadas publicaciones, que de inmediato han dado a conocer la primicia al gran público. ¿Para qué, por ejemplo, convoca el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía una rueda de prensa para explicar las nuevas directrices relacionadas con los fondos del centro si ya el director del mismo las explicó con lujo de detalles a un medio en exclusiva? Es en especial evidente que no tiene sentido convocar a medios especializados a una rueda de prensa en la que se nos repetirá lo que ya hemos leído en un medio generalista. También resulta obvio que esta actitud vulnera la imparcialidad informativa a la que está obligada una institución pública como es un Museo Nacional.
Press conferences
For some time now, a phenomenon has been spreading among art institutions which now tend to organise press conferences to promote their initiatives, regardless of their relevance, in a somewhat naive attempt to achieve major coverage in the news. Their m.o. involves gathering as many journalists as possible, therefore, imitating the methods used by official organisms. Museums, art centres, fairs, biennials and, even, galleries hope to see one or a few media pick up on their activities thanks to this strategy. Obviously, they also hope that the news items praise their event with the least critical judgement.
Consequently, these agents, from the private and public spheres, have not grasped the particular communicative nature of the press conference, and often confuse it with an advertising event, a by-product of pure commercial self-promotion. Quite frequently, these "events" feature information that is hardly reliable or even lacking in all interest for the public opinion and even for the specialised press. In the worst cases, the organiser organises a press conference for the media after releasing the scoop- in other words, the "exclusive"- to a specific medium. This method is being favoured by certain Spanish art institutions and, instead of benefiting their public image, it is discrediting them and creating hostility among the media summoned as mere puppets.
Another aspect of the confusion surrounding the press conference appears in the shape of the attendance: the general audience, the staff of the organising institution or the non-professional public, which burst into applause when the organisers have finished their speeches. That absurd notion of clapping during a press conference has even spread among journalists and critics, who remain baffled by this type of meetings, designed solely for the press to impartially examine and question the activity presented and explained to them.
For some years now, this foolish applause has been catching on in press conferences organised by museums or cultural institutions, not only in Spain. Recently, the media has also started to be summoned at useless press conferences in which we are informed of things that have already been communicated to certain publications, which immediately release the scoop to the general public. For instance, why did the Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía bother to organise a press conference to clarify the new guidelines for the centre's collection if the director already explained them in full detail exclusively to one medium? It is pointless to summon the specialised media to attend a press conference in which we are going to hear things that we have already read about in the general press. This attitude also clearly infringes the informative impartiality demanded of a public institution like a National Museum.
Translation: Laura F. Farhall